November 16, 2017 CamboyaAdmin2015

Roke, Inés, Ander y Angela en Camboya

El viaje con Camboya Increíble empezó meses antes de coger el primer avión. Desde el primer contacto con Salvador y Esther sentimos que iba a ser algo bueno, y nos equivocamos. Fue algo mejor, mucho mejor.

Han pasado casi tres meses desde que volvimos a casa, y una y otra vez revivimos la experiencia. Siempre con una sonrisa, sin una sola objeción que consiga empañar ninguno de los recuerdos que compartimos: la organización, el trato, el programa de viaje, todas y cada una de las personas con las que coincidimos…

Un país mágico, lleno de contrastes, de belleza, donde los vestigios de civilizaciones magníficas, un reciente pasado terriblemente cruel y un presente efervescente y un tanto caótico para los visitantes occidentales forman una amalgama loca y fascinante que nos enamoró, y sospechamos que gran parte de la culpa la tiene Camboya Increíble

Salvador, Esther y todas, absolutamente  todas -y son muchas-, las personas que trabajan y colaboran con ellos hicieron que nuestro viaje y nuestras vacaciones de verano hayan sido mucho más que eso.

 

Roke, Inés, Ander y Angela en Camboya Roke, Inés, Ander y Angela en Camboya Roke, Inés, Ander y Angela en Camboya

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