Susana y Fernanda en Camboya

 

 

Todos estos amigos y muchos más han estado en Camboya con nosotros.  Ellos son nuestra mejor referencia para superarnos día a día. También son vuestra mejor fuente de información. Contáctalos y nadie mejor que ellos para contarte como fue su experiencia en Camboya.

Susana y Fernanda en Camboya

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Recién aterrizadas en Phnom Penh nos vemos metidas en un tuc-tuc atravesando una ciudad en la que el tráfico parece venir solo de frente. Motos, muchas motos y ruido, mucho ruido y el pii-piiii como único código de circulación válido. El cansancio pesa pero nos dejamos arrastrar por esa ciudad extraña. 24 horas después viajamos en un coche estupendo que nos lleva hacia un sitio de nombre irrepetible en algún punto al norte de Phnom Penh. Dejamos el coche, cogemos una moto, volvemos al coche, llueve, estrenamos nuestros impermeables

camboyanos, vuelta a la moto, baches, calor, bichos…y a media mañana, delante de un cuenco de amoc y un magnífico batido de mango, por fin reaccionamos y podemos decir ¡increíble! Con la perspectiva que dan el tiempo y la vuelta a la rutina, el mejor recuerdo se queda en los caminos de tierra roja, en los charcos, en la sensación de viajar con el viento en la cara, en los mosquitos, en los cardos, en las interminables aldeas a lo largo del camino, en los templos abrazados por la selva, en los hellooos provenientes de detrás de cualquier valla y, como parte de todo ello, en el equipo de increíbles hombres vestidos de negro que sucesiva y coordinadamente nos han enseñado su amada Camboya con una eterna sonrisa. Si hubiéramos viajado sin ellos, habríamos conocido otra Camboya. Probablemente, menos alegre y menos real.

 


Susana y Fer