Sin un sólo clavo

Hace unos días que hemos terminado, gracias a Buda, la reforma de nuestras nuevas oficinas. Cuando decidimos montar una nueva oficina decidimos que lo mejor era hacerlo reformando una casa tradicional camboyana. Nos pusimos manos a la obra y encontramos una que estaba en un estado semideplorable. Había pues que someterla a una profunda reforma y nos pusimos a buscar un carpintero. Kunthull, nuestro jefe de operaciones, nos dijo que su cuñadp era "mu apañao" y que se encargaría de todo. Cuando "el cuñao" en cuestión apareció por allí, lo hizo

con un saco en el que había un martillo, un hacha, un serrucho y un cepillo. Empecé a reirme porque estaba seguro que era un chapuzas al estilo Pepe Gotera y Otlio. Un mes después, tras terminar su trabajo, no he tenido más remedio que tragarme mis palabras y risas porque ha hecho un excelente trabajo del que prometo fotos. Lo que más me sorprendió es que en vez de comprar clavos nuevos, los enderezaba con el martillo y los reutilizaba. Eso sí, no se le puede meter prisa porque se altera. Además no necesita escalera ya que trepa por las vigas.

 

 

En siguientes entregas subiré fotos del antes y después de la oficina para que comprobéis por vosotros mismo la calidad del "cuñao" como carpintero.