May 14, 2019 CamboyaAdmin2015

Anna, Bernd y Erik un viaje a una Camboya Increíble

Queridos Salva y Esther,
Agradeceros ante todo el magnífico viaje que nos habéis organizado. Lo hemos disfrutado enormemente.
El jet lag, el calor y el cansancio acumulado hizo que al segundo día en Camboya (3er día para nosotros incluyendo el día de vuelos) me replanteara el viaje. Esa noche 1/2 pastilla para dormir hizo milagros ya que no soy amiga de tomar fármacos, pero por el bien de todos pensé que por una vez no pasaba nada. Amanecí descansada y con otros ojos y desde entonces he disfrutado cada minuto del viaje.
Phalla es maravillosa, una fuente de amor y entusiasmo y una auténtica relaciones pública de lo más cariñosa y entrañable. Nos ha ido llamando, asegurándose que disfrutábamos del viaje en todo momento y ha tenido unos detalles con nosotros que no tienen precio. Tenéis un equipo MARAVILLOSO. Tanto el guía como el conductor se han dejado la piel para satisfacer cada detalle que necesitáramos y sus consejos han sido valiosísimos. Y el equipo de conductores de motos y tuc tucs también han sido un 10.
A veces una, desde el sofá de casa piensa que lo puede hacer todo, pero cuando llegas a un país tan tan pobre, cuyas carreteras están plagadas de agujeros, y baches, que íbamos principalmente por caminos de muchísimo polvo con un calor de casi 40º y un sol abrasador, te das cuenta que a cierta edad las molestias se acusan más. Y para mí que soy blanca como la leche (madre inglesa), el sol quemándome la nuca, los brazos, la cara (siempre hemos llevado protección 50, y renovándola constantemente) la moto se me hizo un poco pesado. En seguida el guía organizó con Phalla el cambio a tuc tucs donde fuera posible, y la verdad es que aunque los botes en los caminos siguen molestando, te acostumbras, estás resguardado del sol y la brisa se hace placentera. Además es muchísimo más fácil hacer fotos, ya que de paquete en la moto, estaba más pendiente de agarrarme a algún sitio, de no comer demasiado polvo (gracias por los pañuelos) que del camino en sí.
Todos llevábamos mochila de día en nuestro equipaje, pero sin duda la vuestra reemplazó las nuestras, mucho más cómoda, compartimentada. Todo un acierto, y un detalle en el que nadie piensa son las linternas, que nos fueron maravillosamente bien en el hotel en la isla de Kratié donde los apagones de luz son frecuentes. Todos llevábamos chubasquero de casa, pero no lo llevamos a diario ya que el vuestro era mucho más pequeño, bien empaquetado y fácil de llevar en la mochila. Afortunadamente solo los necesitamos un día y que también afortunadamente Phola cambió las motos por tuc tucs. Aunque no salvó a los pobres conductores de volver empapados.
Tuvimos un guía estupendo en Ankor, . Qué razón teníais al alojarnos 3 noches en Siam Reap!! Los templos de Angkor son espectaculares y se necesita mucho tiempo para visitarlos. Y sin duda fueron los días de más calor, más turistas y se agradeció el magnífico hotel que nos reservasteis. Todos los hoteles han estado estupendos, pero éste ha sido la guinda. No mencioné que me han operado 2 veces de la rodilla derecha y no siempre me acompaña y menos subiendo y bajando escaleras, que en estos templos son de peldaños muy altos, así que hubieron un par de templos menores en Angkor que me quedé en el tuc tuc, pero que mi marido e hijo disfrutaron.
La historia de nuestro guía se intensificó terriblemente al visitar el museo del genocidio. Si creía que Auschwitz fue la cima de la crueldad del genocidio judío, no conocía la maldad y crueldad extrema del genocidio camboyano. Y la verdad es que fue muy emotivo y más explicado por un superviviente de la terrible historia de Camboya.
Tuve la suerte de pasar un rato con Phalla el último día, ya que no soy amiga de los masajes y mientras mi marido e hijo se beneficiaban del masaje, yo volví al hotel de Phnom Pehn y ella llegó poco después. Una vida difícil como tantas en Camboya, pero Phalla es todo un ejemplo de superación y amor, y habéis conseguido crear en ella un entusiasmo contagioso sin resquicio alguno de tristeza o amargura y una joven segura y feliz que os adora y está orgullosa de “Camboya increíble” y de su equipo.
Hacía tiempo que no hacíamos un viaje tan enriquecedor en todos los aspectos. Culturalmente, históricamente, socialmente, emocionalmente y sobre todo a nivel personal. El replantearse el día a día cotidiano, lo que valoramos, lo que creemos importante y lo que nos perdemos, las emociones que hemos sentido… y cómo se puede disfrutar de la vida de otra manera.
Una vez más gracias a todo el equipo por un viaje tan maravilloso.
Un cálido abrazo,
Bernd y Anna

Anna y su familia en Camboya

Anna y su familia en Camboya

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