Hoy se reanuda por enésima vez el juicio contra los dos último dirigentes del Kjmer Rojo que quedan vivos. Dos ancianos que difícilmente ingresarán en prisión y que viven en unas condiciones que ya quisieran para sí una gran parte de los ancianos de Camboya. El juicio se reanuda y atrás quedan años de vistas y sesiones que sólo han servido para condenar al camarada Duch, director del campo de interrogatorios de Tuol Sleng. Atrás quedan años de reavivar odios y heridas que los camboyanos quieren cerrar y que la sociedad Juicio en Camboyainternacional con Estados Unidos a la cabeza no quiere olvidar. Ahí está el eterno dilema…

¿Tiene derecho la comunidad internacional a juzgar hechos ocurridos en un país extranjero? (recordemos que la gran mayoría de los camboyanos no están de acuerdo con el juicio).

¿Tiene la comunidad internacional derecho a juzgar algo que ocurrió porque precisamente ésta dio la espalda al problema? (No olvidemos que Camboya fue abandonada a su suerte cuando Pol Pot tomó el poder).

¿Se puede cerrar una matanza brutal con el juicio a dos ancianos?

Desde mi punto de vista, no tiene ningún derecho. No se puede pasar por alto que para la celebración de Juicio en Camboyaeste juicio se ha creado un tribunal especial bicéfalo, con un juez camboyano y un juez internacional (ya vamos por el tercer juez, los dos anteriores dimitieron por falta de garantías en el juicio). Tampoco podemos obviar que se está juzgando a dos ancianos a los que les quedan pocos años de vida y lo más importante…

No podemos olvidar que el juicio lleva costados 185.000.000 de dólares y se ha realizado una ampliación de 95.000.000 de dólares.

¿No hubiera sido mucho más fácil haber evitado la matanza durante la época de Pol Pot?  ¿Quién juzga los 800.000 muertos ocasionados por los americanos entre 1970 y 1975?

Lo importante es hacer caja y que los miembros del equipo jurídico cobren sueldos de escándalo y se paseen en cochazos por la ciudad.

Lo que ocurrió en Camboya…. eso ya no parece importar a nadie.